Es necesario disgregarse

Dos personas enfrentadas sin hablar.  Una adolescente leyendo con atención.  Dos niños caminan por la vereda, cruzan la calle.  Una chica repasa sus apuntes de estudio.  Tres mujeres charlan, dos hombres no se entienden.  La moza le lleva un café a un viejito de mirada triste, la espuma del espresso se deja ver en el vaivén de su andar.  Una señora pequeña, con tapado rojo y paso lento, lleva flores. Una figura se duplica en el reflejo del vidrio, sentada, fumando.  Soy yo. Me fui.  Salí de mí.  Soy una más entre todos. Juntos, separados, solos, acompañados.  La vida pasa entre estas mesas, por estas calles, en este lugar del mundo.  Desde afuera la veo suceder y la siento, como nunca antes, en cada poro de mi cuerpo.