Miradas


A través de sus ojos - Acrílico sobre tela - 40x30 cm

Hacerse cargo I -
Acrílico sobre tela - 100x100 cm



Hugo - Acrìlico sobre tela - 50 x 60
Hugo II - Acrílico sobre tela - 40x50 cm


Curiosidad - Mixta sobre cartón - 10 x 20
Curiosidad I - Mixta sobre cartón - 10 x 20




Infancias

Lo que hay en el fondo II - Acrílico sobre tela - 50x60 cm

Lo que hay en el fondo I - Acrílico sobre tela - 50x60cm

Creo lo que soy - Acrílico sobre tela - 100 x 100

Columpio I - Mixta sobre Tela - 100 x 100

Columpio II - Mixta sobre tela - 100 x 100

El descanso del guerrero - Acrílico sobre tela - 50 x 40

Los ojos del alma - Acrílico sobre tela - 50 x 40

Paralelismo

La ventana entreabierta invitaba a pasar el silencio de la noche fría.  Un aire entrecortado llenaba la habitación en penumbras.  Apenas perceptible una suave música recorría el espacio.   Las palabras fluían y las risas volaban.   El humo anticipado los envolvía.  Los minutos pasaban, las miradas se cruzaban, se sentían.   
Afuera, una inmensa luna recortaría los contornos de la estación cercana.  Bajo su protección aquellos viejos sin destino beberían su vida.  El reflejo de la luz en los durmientes devolvería sin dudas un brillo tramposo.  La brisa nocturna haría volar un papel arrugado, olvidado. 

Y los ojos se acercaban.  Y los autos se detenían.  Los brazos se entrelazaban, temblorosas se buscaban las manos.  Los árboles se estremecían.  Las bocas se buscaban.  El piso temblaba, afuera, adentro.  La estación esperaba.  Y el tren la empapó con su fuerza fugaz en el instante preciso en que los cuerpos se fundían, atravesándolos de energía.  Fijando para siempre ese momento infinito.   Mientras que afuera, el tiempo fluiría.