Escapar del sentimiento. Hacerse fuerte,
protegerse. Avanzar hacia un futuro
lejano. Futuro terrenal, humano.
Negar
la lluvia que cae. Sin freno, sin
sentido. Lluvia inmensa y
desamparada. Observar el color de la
calle de adoquines teñida de ocre mojado.
Imitar el espíritu de una rama que resiste el temporal. Dejarse ir tras un niño que camina bajo un
paraguas agujerado. Y sentir, sobre todo
sentir, fuerte y persistente el sabor de una gota que roza mis labios. Amarga frescura. Sentidos colmados. Asumir la tristeza, abrazarla, quererla.
Y después. Dar vuelta la cara. Abrir el paraguas. Negro, fuerte, sombrío paraguas urbano. Caminar debajo, huyendo de aquella que sin
falta viene a buscarte cada noche de lluvia.