Bifurcaciones

El sol del verano reflejaba figuras a través de las hojas de los árboles.  Si se miraba bien, se podía distinguir una especie de túnel de luz entre las ramas. Se quedó mirando para arriba, embelesado con las imágenes que se formaban, echando con toda su fuerza el cuello hacia atrás para alcanzar con la vista la altura que sus ocho años no le daban.  Fue un instante, segundos robados al picadito del barrio, con los pibes de siempre, los de antes, los que tenían que volver corriendo a sus casas cuando la mamá los llamaba a tomar la leche.  El calor, que hacía más desiertas las tranquilas calles de adoquines, no impedía que ellos se escaparan a correr tras su pelota marrón con rayas amarillas.  Las zapatillas, los pantalones cortos, los pelos rapaditos.  Le gritaron, al principio los oyó de lejos, como desde otra realidad.  Quién, cómo, cuándo.  Todos nos preguntamos esas cosas cuando la inocencia todavía nos llena de curiosidad. Pero a él esos interrogantes lo atrapaban. Se podía quedar horas analizándolos.  De dónde viene tanta belleza?  Es real este árbol?   Pero faltaba uno en la cancha y los muchachos lo requerían.  De tanto insistirle lograron que bajara de aquella rama que había alcanzado con la imaginación. Salió corriendo.  Su cabeza todavía estaba haciéndose preguntas.  Su cuerpito se desplazó casi sin pensarlo.  La esquina silenciosa se paralizó con el ruido de una frenada.  El tiempo que los hombres creen conocer y que intentan dominar, se detuvo unos instantes.  El brillo del metal, el olor de las gomas, habrán sido reales?  Se preguntó si era posible que todavía esté vivo. 


Desde entonces transitan estos mundos, dos hombres que, sin haberse cruzado jamás, recuerdan la misma tarde de calor y el mismo reflejo de luz entre las ramas de los árboles. 

Urbanismos





Un poco de aire - Acrílico sobre tela - Díptico 80 x 120 y 80 x 60


Insomnio


Otra vez.  No sabía si celebrarlo o ignorarlo.  Pero, qué es lo que pasa que sabiendo que no pasa me pasa todo esto.  Sabiendo que no, que es imposible, que es inconveniente, que es, definitivamente, poco práctico. Sentir, digo. Pensar así.  Más allá de la independencia del punto de vista.  Hay cosas que a cierta altura de la vida uno conoce.  Él llevaba ya unos cuantos años de vida.  Años pasados entre decepciones.  Decepciones causadas por ese inevitable sentimiento de nostalgia, melancolía. Melancolía que resulta fundamental para ser poeta.  Y a él le gustaba ser poeta.  Le llenaba de regocijo escuchar esa palabra haciendo referencia a su persona.  Su pequeño ser, sus enormes sentidos. Pero claro, llevaba ya muchos años ofreciéndole a la poesía pedazos de su vida.  Días transcurridos en historias imaginarias.  Horas observando la inmensidad del firmamento.  Minutos evitando que se escape  un recuerdo.  Dados estos antecedentes, sabía claramente percibir  un problema.  Lo habitual hubiera sido sentirse atraído por ese problema, esa pequeña tormenta en el horizonte de nefasta tranquilidad que la seguridad ofrece.  Porque  no le importaba.  Porque de eso se trataba. Y eso era lo que lo hacía poeta.  Lanzarse al sentimiento, volcarse con cuerpo y alma, arrancarse los ojos por mirarla.  Sin embargo, esa noche de insomnio pensó no, mejor no, el alma le pesaba ya un poco, los sentimientos le dolían por algún lado.  La razón que es la enemiga del amor, le ganó por primera vez la partida.  Dejando de lado su ser, su esencia cansada de tantos embotes en esta vida.  Le pidió perdón al poeta, lo despidió con lágrimas secas.  Miró para otro lado, dejó atrás el sentimiento, retrajo el cuerpo y el alma, cerró los ojos para no mirarla.  Y nunca más volvió a conciliar el sueño. 



Encontrar el norte

Mujer en el norte - Mixta sobre tela - 80 x 70
Mujer mirando el norte - Mixta sobre tela - 80 x 70


Norteño I - Lápiz sobre papel - 25 x 30

Norteño II - Lápiz sobre papel - 25 x 30

Norteño III - Lápiz sobre papel - 25 x 30

Norteño IV - Lápiz sobre papel - 25 x 30

Vida






Tomarás ese Tren

Serie inspirada en la obra de teatro Tomarás ese Tren, relato que llegó a mi vida en el momento justo y necesario, compañía de la que formé parte, que me dejó muy lindas experiencias y estas imágenes...

Siento - Acrílico - 0,50x0,40 mts

Qué más? - Acrílico sobre lienzo - 0,80x0.60 mts

Atento - Acrílico sobre lienzo - 0,80x0,60 mts

Volver a nacer - Acrílico sobre lienzo - 0,90x100 mts

Observación de la cordura

La señora tendrá unos 50 años, aunque aparenta algunos más, está sentada, atenta a lo que pasa a su alrededor, la señora necesita más tiempo para poder cuidar a su madre, los hermanos no se encargan de ella y eso la preocupa.  El señor está parado en un rincón con la mirada perdida, algo ajeno.  Otro pasa quejándose de algunas necesidades básicas aparentemente insatisfechas debido a cierta negligencia por parte de los responsables de ellas.  La señora, otra señora, comenta consternada que últimamente está teniendo problemas para hacer las cosas, como si un miedo la paralizara.  Una tercera señora se ofrece muy amablemente a ayudarla.  En algún costado del lugar, una pareja de novios parece estar un poco distanciada, se rumorea que ella está con él por interés.  Un señor, otro señor, algo más joven que el anterior, declara estar pasando un muy buen momento allí, con un buen grupo de amigos.  La estudiante se sorprende, la doctora la mira.  La asamblea termina. Adentro, afuera, paredes, jardines.  Quien se anima a sentenciar locura en estos días? La estudiante se va, traspasa una pared sin estar muy segura a qué lado pertenece.

Un Sueño


Sueño - Acrílico sobre tela - 0,9x07mts